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Religious Life is a Full Life / La Vida Religiosa – Una Vida Plena

As seen in the Spring/Summer 2017 issue of Abbey Magazine (pages 2-3)

Br. Jacob Sircy, O. Praem., and Frater Patrick LaPacz, O. Praem., walking in a Chicago South Side neighborhood.

Br. Jacob Sircy, O. Praem., and Frater Patrick LaPacz, O. Praem., walking in a Chicago South Side neighborhood.

By Fr. John Bostwick, O. Praem.

Translated by Sr. Guadalupe Muñoz, RGS

Crash! Crash! Crash! The young Norbertines peeked out from behind the curtains in the rectory office to discover six or seven young men using an old railway tie to try to batter down the door. What to do? The fraters were alone in the rectory. It was nighttime in 1968. Finally, one of them—probably naïvely—decided to engage the gang members and went outside to confront them.

After a little yelling and ranting, the situation calmed down but the conversation continued. The gang members were curious about these white boys, who they were, and how they lived. As they heard that the religious lifestyle embraces vows of poverty, chastity, and obedience, the boys’ response was a mixture of awe and skepticism. The most memorable comment was, “You don’t have money; you don’t do drugs; you don’t have sex. What the ____ do you live for?”

Many people view religious life as a life of sacrifice; they see it in terms of what the vowed woman or man gives up. But this is a distortion, however innocent. While it is true that the vowed life involves asceticism, a distinct discipline, this way of living is ordered to maximum freedom—freedom for love, service, and community.

Commitment can be the path to freedom for any person. We all make choices that exclude other options. In marriage a person commits self to one person “forsaking all others” until “death do us part.” The vows of religious, or equally, of marriage, are not focused on deprivation, but on freedom. They are a purposeful choice for something that is perceived as a good, positive, and fulfilling way of living and loving.

Jesus said, “I have come that you might have life and have it to the full” (John 10:10). The vows of religious are one time-tested and honorable way of living in that fullness.

Por Padre John Bostwick, O. Praem.

Traducido por Hermana Guadalupe Muñoz, RGS

(Ruido … Ruido … ) Los jóvenes Norbertinos se asomaron desde atrás de las cortinas en la oficina de la rectoría para descubrir a seis o siete jóvenes utilizando un palo viejo de ferrocarril, intentando destruir la puerta. ¿Qué hacemos? Los frailes estaban solitos en la rectoría. Era de noche en 1968. En fin, uno de ellos, a lo mejor ingenuamente, decidió confrontarlos y salió a ver que querían.

Después de un rato de gritar y argumentar, la situación se calmó pero la conversación siguió. Los miembros de la pandilla … curiosos acerca de estos muchachos vestidos de blanco … ¿Quiénes eran? y ¿Cómo vivían? … Mientras escuchaban que el estilo de vida religiosa implica los votos de pobreza, castidad y obediencia, la respuesta de los jóvenes era una mezcla de pavor y escepticismo. El comentario más memorable fue: “Ustedes no tienen dinero; no usan drogas; no tienen relaciones sexuales. ¿Para qué, viven … pues?”

Mucha gente considera la vida religiosa como vida de sacrificio; la ven en términos de lo que la mujer o el hombre con votos sacrifica. Pero esto es una distorsión, aunque sea inocente. Aunque es cierto que la vida con votos implica ascetismo, una disciplina distinta … esta manera de vivir produce la máxima libertad para amar y para el servicio en comunidad.

El compromiso puede ser camino hacia la libertad para cualquier persona. Todos hacemos elecciones que excluyen otras opciones. En el matrimonio una persona se compromete con otra persona “renunciando a todos los demás” hasta que “la muerte nos separe.” Los votos de religiosos, al igual que los del matrimonio, no se enfocan en la privación, sino en la libertad. Son una opción a propósito para algo que se percibe como manera buena, positiva y satisfactoria para vivir y amar.

Jesús dijo, “He venido, para que tengan vida y la tengan en plenitud” (Juan 10:10). Los votos de la vida religiosa son una manera probada por los tiempos y una manera honorable de vivir en esa plenitud.

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