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Wheat that Springs Up Green / Trigo que crece verde

As seen in the Fall/Winter 2017 issue of Abbey Magazine (pages 2-3)

Norbertine News

Now the green blade rises from the buried grain

Ahora las hojas verdes se levantan de los granos enterrados,

Wheat that in the dark earth many years has lain;

Trigo que en la obscuridad de la tierra ha pasado muchos años;

Love lives again, that with the dead has been:

El amor vive otra vez, amor que con la muerte ha estado:

Love is come again, like wheat that springs up green.

El amor viene otra vez, como el trigo que florece verde.

“Now the Green Blade Rises.” Text: John M. C. Crum. Oxford Book of Carols, 1928.

By Fr. John Bostwick, O. Praem.

Translated by Sr. Guadalupe Muñoz, RGS

In our part of the world, Norbertines were often referred to as the “white fathers” because of our white religious habit. Why white? There are several explanations floating around, ranging from the very practical—and likely true—idea that undyed wool spoke of poverty, as opposed to more theological or spiritual explanations. The one I like best is that our white robes bear witness to our faith in the Resurrection. Indeed, the model of the Paschal Mystery provides a useful lens for interpreting Christian life and Norbertine life, both past and present.

How many people realize our order almost died out several times in its history? The 16th-century Protestant Reformation saw the loss of hundreds of abbeys in those parts of Europe that embraced the reform. The principle that a country or region would follow the religion of its ruler meant the loss of many Norbertine houses.

About 48 houses existed in England at the time Henry VIII dissolved the monasteries. Even in Catholic countries like France, the practice of handing over the title of “abbot” and the income of religious houses to non-Norbertines compromised the spirit of religious life. The French Revolution involved the suppression of the abbeys, and the Napoleonic Empire closed remaining monasteries.

Then closer to our times, the communist regimes of Eastern Europe expelled Norbertines from their houses and in general suppressed religious practice. While communities continued, they did so underground. Unable to live the full Norbertine life, they kept the community alive in dispersion.

Despite all these “deaths,” the order has consistently sprung back to life, and as social and political conditions changed, the religious who had been dispersed regrouped. They lived through the classic Paschal Mystery of death—the apparently empty but actually quite rich time in-between, opening to the Resurrection.

This history, viewed in the context of our faith, can give us hope and energy. In our own community after a time of abundant vocations, we have gone through periods when very few entered and many did not stay. But we seem to be in a new cycle. After a period of drought, we currently have a strong, vibrant juniorate. Death, emptiness, and new life is the pattern for Christian life—as a Church, as communities, and as individuals.

Por Padre John Bostwick, O. Praem.

Traducido por Hermana Guadalupe Muñoz, RGS

En nuestra parte del mundo, a los Norbertinos se les conocía como “Los Padres Blancos” por su hábito religioso blanco. ¿Por qué blanco? Hay varias explicaciones, desde la más práctica—y quizá verdadera—idea de que la lana sin teñir significaba verdadera pobreza, hasta la explicación más teológica o espiritual. La que más me gusta es la que dice que nuestra vestimenta blanca da testimonio de nuestra fe en la Resurrección. En verdad, el modelo del Misterio Pascual provee un lente útil para interpretar la vida Cristiana y la vida Norbertina, tanto en el pasado como en el presente.

¿Cuánta gente sabrá que nuestra orden casi murió algunas veces en lo que va de su historia? En el siglo 16 la Reforma Protestante vio la pérdida de cienes de abadías en esas partes de Europa que abrazaron la reforma. La idea de que un país o región seguiría la religión de su gobierno significó la pérdida de muchas casas Norbertinas.

Más o menos 48 casas existían en Inglaterra en el tiempo cuando Enrique Octavo disolvió los monasterios. Hasta en países Católicos, como Francia, la práctica de pasarse el título de “abad” y las finanzas de casas religiosas a no-Norbertinos era parte del espíritu de la vida religiosa. La Revolución Francesa involucraba la supresión de las abadías y el Imperio Napoleónico cerró los monasterios que quedaban.

Entonces y más cercano a nuestro tiempo, los regímenes comunistas de Europa del Este expulsaron a Norbertinos de sus casas y en general suprimieron la práctica religiosa. Aunque seguían las comunidades, lo hacían escondiéndose. Sin poder vivir completamente la vida Norbertina, mantuvieron la comunidad en vida aun en la dispersión.

A pesar de todas estas “muertes,” la orden ha vuelto a la vida consistentemente, y conforme cambiaban las condiciones sociales y políticas, los religiosos que se habían dispersados se reagruparon. Ellos vivieron el clásico Misterio Pascual de muerte—el aparentemente vacío pero en verdad muy rico tiempo-entremedio, abriéndose a la Resurrección.

Esta historia vista en el contexto de nuestra fe puede darnos esperanza y energía. En nuestra propia comunidad después de un tiempo de abundantes vocaciones, hemos pasado por períodos en los que muy pocos entraban y muchos no se quedaban. Pero parece que estamos en un nuevo ciclo. Después de un período de sequía, ahora tenemos un fuerte y vibrante juniorado. Muerte, vaciedad, y nueva vida es el patrón para la vida Cristiana—como Iglesia, como comunidades, y como individuos.

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